LA POLICÍA: UNA PARADOJA


Escripto Por Abril Trankels


En el país de las protecciones, ministerios y sindicatos, hay un sector desatendido: La policía.


Específicamente el caso Buenos Aires, se llevaron a cabo diversas manifestaciones por parte de las fuerzas policiales, gendarmería y sus respectivas familias. El principal slogan de la protesta fue el aumento de salarios, y de la mano se reclamó por las condiciones de equipamiento y recursos en el sector.


Dicho suceso marca controversia, en primer lugar, porque la ley no ampara un sindicato propio para el sector, y tampoco el derecho a huelga. Parece coherente abstener de un sindicato a las fuerzas policiales, siendo que negociar con estas pueden causar caos. Sobre todo, en una nación donde la agrupación laboral de camioneros puede dar vuelta un contexto nacional.


No obstante, esta no es una norma universal. Casualmente Estados Unidos y varios países de Europa poseen sus sindicatos para la defensoría de los derechos laborales de los policías. Es relevante hacer hincapié en este hecho, dado que el paradigma acerca de este sector laboral parece una eterna dialéctica entre la inoperancia de la policía versus su justificación ligada a la incapacidad del gobierno de protegerlos y garantizar sus derechos.


Paradójicamente, en el otro extremo del continente, son varios los que reclaman el des-financiamiento de la policía, mientras que la Argentina ruega por una mínima infraestructura y capacitación. Aún más paradójico, es que en un país donde los últimos meses han sido gobernados en su mayoría por decretos de necesidad de urgencia, y sobre todo, un país donde la seguridad no abunda; la clase gobernante no haya accionado acorde a la gravedad del asunto.


Resaltando algunas de las injusticias que el cuerpo policial debe tratar en la diaria, se hayan: la necesidad de pagar del “propio bolsillo” insumos básicos de la labor como combustible para los patrulleros, carencia de equipo (entre ellos patrulleros), capacitaciones precarias, y un sistema judicial que promete mejor defensa al delincuente que al oficial.


Si bien el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof ha ejecutado una medida de aumento salarial, el problema no acaba ahí. Como bien el señaló, este parece ser un problema cuasi-estructural en el país. Por lo tanto, amerita que, empezando por los dirigentes, puedan acordar en una base mínima de consenso sobre las prioridades en la región. Dicha coordinación parece cada vez más lejana, véase el reciente quiebre de la coparticipación entre Ciudad de Buenos Aires y Nación.


Dado que, modificar el rol de los sindicatos y su capacidad de forjar al poder político no parece un proyecto realista, y aún menos plantear un sindicato policial en la Argentina. Se debería recordar que el ingenio humano es inagotable, y sobre todo que los gobiernos han sabido ingeniárselas para alcanzar varios objetivos propuestos. y que últimamente han reconocido y reaccionado ante la puja social, reflejado por ejemplo en el caso Vicentin .


En el país donde los líderes se predisponen ante el sindicato de camioneros, (que si bien tienen un rol importante), supera cualquier lógica que los mismos gobernantes no busquen desesperadamente acordar con el sector encargado de proteger a cada ciudadano.


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